La tercera etapa de la Vuelta a España 2026 terminó de manera inesperada y dramática. Lo que estaba llamado a ser el primer gran enfrentamiento de montaña de la competencia quedó interrumpido por una violenta tormenta de lluvia y granizo que obligó a detener primero y cancelar después la jornada.
El momento más llamativo ocurrió cuando el pelotón se encontraba en el ascenso al Col de Mont-Louis, en territorio francés, a aproximadamente 15 kilómetros de la meta en Font-Romeu. La tormenta apareció con enorme intensidad y transformó rápidamente la carretera en una superficie cubierta de granizo, mientras los corredores quedaban expuestos a las piedras de hielo, la lluvia y el descenso de la temperatura.
En medio de esas condiciones, fue TADEJ POGAČAR, líder de la Vuelta y quien encabezaba al pelotón, quien tomó la iniciativa. El esloveno levantó una mano para indicar a los demás corredores que había que detener la carrera.
La señal de Pogačar fue entendida inmediatamente por el grupo. Los ciclistas comenzaron a frenar y abandonaron la competencia para ponerse a salvo. No se trató de una pausa estratégica ni de una decisión relacionada con la lucha por la clasificación: la prioridad pasó a ser protegerse de la tormenta y evitar una situación todavía más peligrosa.
La escena resultó particularmente significativa porque Pogačar se encontraba al frente del grupo y su equipo UAE había trabajado durante buena parte de la etapa para controlar la carrera. El esloveno estaba en una posición privilegiada para disputar la victoria, pero ante el cambio repentino de las condiciones entendió que continuar carecía de sentido.
LOS CICLISTAS BUSCARON REFUGIO
Después de que el pelotón se detuvo, los corredores se dispersaron en busca de cualquier lugar que pudiera protegerlos del granizo.
Algunos encontraron refugio en domicilios particulares ubicados cerca del recorrido. Otros se colocaron debajo de tejados y estructuras que les permitieran resguardarse de las piedras de hielo. También hubo corredores que terminaron refugiándose en un hotel cercano.
La situación fue tan repentina que los equipos tuvieron que reaccionar sobre la marcha. Los auxiliares acudieron para ayudar a sus corredores y proporcionarles ropa y protección frente al frío y la humedad.
La tormenta había convertido el tramo de carretera en una zona especialmente complicada. El granizo se acumuló sobre el asfalto y las condiciones dejaron de ser apropiadas para que un grupo de ciclistas profesionales continuara compitiendo a gran velocidad en una zona de montaña.
UNA ETAPA QUE TERMINÓ A 15 KILÓMETROS DE LA META
La jornada tenía 174 kilómetros entre Gruissan-Aude y Font-Romeu y estaba llamada a ser una de las primeras grandes referencias de la clasificación general.
Cuando llegó la tormenta, Mats Wenzel y Lorenzo Fortunato marchaban en cabeza con una ventaja aproximada de 25 segundos sobre el grupo de favoritos. Pogačar y el UAE venían controlando la situación y preparándose para el tramo decisivo.
Pero la meteorología cambió completamente el escenario.
Primero apareció la lluvia intensa y posteriormente el granizo. La visibilidad disminuyó, el asfalto quedó cubierto de hielo y la situación pasó a representar un riesgo evidente para los corredores.
La organización decidió inicialmente neutralizar la carrera. Sin embargo, al comprobar que las condiciones no ofrecían garantías suficientes para reanudarla, tomó la decisión definitiva de cancelar la tercera etapa.
NO HUBO GANADOR NI TIEMPOS OFICIALES
La cancelación significó que la etapa quedó sin ganador. Tampoco se registraron tiempos para la clasificación general ni hubo ceremonia de podio.
La clasificación general permaneció sin cambios y Pogačar conservó el maillot rojo de líder.
Para el esloveno, la decisión tuvo un sabor especialmente particular. Su equipo había trabajado durante toda la jornada y el final en alto ofrecía una oportunidad para ampliar diferencias con sus principales rivales. Sin embargo, la naturaleza terminó imponiéndose sobre cualquier estrategia deportiva.
LA IMAGEN DE POGAČAR QUE MARCÓ LA JORNADA
La fotografía y las imágenes de Pogačar levantando la mano se convirtieron en la escena que mejor resume lo ocurrido.
El líder de la Vuelta no esperó a que la situación se deteriorara todavía más. Desde el frente del pelotón hizo la señal y los corredores comenzaron a detenerse para buscar protección.
En cuestión de minutos, una carrera profesional de primer nivel se convirtió en una escena completamente atípica: ciclistas abandonando sus bicicletas, buscando casas, tejados y otros espacios cubiertos mientras la carretera quedaba cubierta de granizo.
La decisión terminó siendo respaldada por la organización, que consideró que la seguridad de los corredores estaba por encima de la disputa deportiva.
Así, la tercera etapa de la Vuelta a España 2026 pasó a la historia por un desenlace insólito: no hubo vencedor, no hubo llegada y no hubo celebración.
Hubo, en cambio, una imagen que resume el episodio: TADEJ POGAČAR levantando la mano en plena tormenta y dando la señal para detener al pelotón antes de que los corredores continuaran exponiéndose a una granizada que había convertido la carretera en un lugar peligroso.
La Vuelta deberá continuar ahora con la cuarta etapa, mientras el episodio de Font-Romeu queda como uno de los momentos más inesperados de esta edición.








