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lunes 05 octubre 2026

BRANDON MCNULTY: DEL NIÑO QUE PEDALEABA POR LOS CAMINOS DE ARIZONA AL NUEVO REY DEL CICLISMO MUNDIAL

septiembre 28, 2026

Brandon Alexander McNulty nació el 2 de abril de 1998 en Phoenix, Arizona. Tiene 28 años y mide 1.83 metros. Hoy viste el jersey arcoíris como campeón mundial de ruta, pero su historia comenzó muchos años antes, en los caminos de tierra de Phoenix, acompañado por su padre y sobre una bicicleta de montaña.

TODO COMENZÓ CON SU PADRE

Brandon creció en una familia en la que el ciclismo estaba presente gracias a su padre, R.J. McNulty, ingeniero de software y aficionado al ciclismo que participaba en las rutas de la comunidad ciclista de Phoenix.

R.J. nunca fue ciclista profesional, pero sí competía a nivel local. Brandon lo veía preparar sus bicicletas y salir a entrenar, y quiso acompañarlo.

Hay una historia que resume perfectamente el carácter del futuro campeón.

Cuando tenía aproximadamente ocho años, su padre lo llevó por un sendero de montaña de unos tres kilómetros. En el recorrido había una subida demasiado dura para un niño de esa edad. R.J. le propuso regresar.

Brandon se negó.

Insistió hasta conseguir subirla.

Ese pequeño episodio infantil, contado años después por su padre, terminó convirtiéndose en una especie de retrato anticipado del corredor que sería McNulty: un muchacho que no aceptaba fácilmente que una subida fuera demasiado difícil.

Su primer contacto competitivo fue con la bicicleta de montaña. Disputó su primera carrera de MTB a los ocho años y posteriormente hizo la transición definitiva hacia la carretera alrededor de los 12.

A los 11 o 12 años ya acompañaba a su padre a las rodadas del club Swiss American, donde prácticamente todos eran adultos.

Él era el niño. Y aun así, rápidamente comenzó a dejar atrás a muchos de ellos.

A los 13 años, su padre ya tenía dificultades para seguirle el ritmo.

EL NIÑO QUE EMPEZÓ A LLAMAR LA ATENCIÓN

Durante aquellos primeros años, McNulty todavía veía el ciclismo principalmente como una actividad que disfrutaba.

Alrededor de los 14 y 15 años todo comenzó a cambiar.

En 2014 llamó la atención de Roy Knickman, responsable del programa LUX Cycling, una de las estructuras estadounidenses de desarrollo juvenil más importantes de aquella época.

Knickman quedó impresionado por las capacidades físicas del joven de Phoenix y lo incorporó al programa.

En una prueba realizada durante un campamento de LUX, McNulty salió sobre una bicicleta que simplemente estaba disponible, ajustó el asiento y estableció el mejor tiempo del recorrido. Registró una potencia media cercana a 370 vatios.

Knickman entendió que no estaba ante un junior convencional.

A partir de entonces comenzó a trabajar con el entrenador Barney King.

El talento dejó de ser una promesa para convertirse en resultados.

2015: EL MUNDO EMPIEZA A CONOCER SU NOMBRE

Con 17 años, McNulty ganó el Valley of the Sun, una de las carreras juveniles más importantes de Estados Unidos.

Ese mismo año conquistó el Campeonato de Estados Unidos Junior de Contrarreloj y después viajó a Richmond, Virginia, para disputar el Campeonato Mundial.

Allí consiguió la medalla de bronce en la contrarreloj junior.

No era todavía campeón del mundo.

Pero ya estaba en el podio mundial.

También ganó la Course de la Paix Juniors, una de las pruebas de referencia del calendario juvenil internacional, además de destacar en otras carreras por etapas como el Tour de l’Abitibi.

2016: EL ARCOÍRIS QUE ANUNCIÓ AL CAMPEÓN

En 2016 llegó el primer gran momento internacional.

McNulty tenía 18 años cuando tomó la salida de la contrarreloj junior del Campeonato Mundial de Doha.

Recorrió los 28.9 kilómetros en 34 minutos y 42 segundos.

Ganó por 35 segundos sobre el danés Mikkel Bjerg.

Fue una demostración extraordinaria de potencia y capacidad aerodinámica.

Con aquella victoria se convirtió en el cuarto estadounidense en conquistar el título mundial junior de contrarreloj, después de Greg LeMond, Jeff Evanshine y Taylor Phinney.

Estados Unidos volvía a tener un joven con una camiseta arcoíris.

Pero McNulty apenas comenzaba.

LA DECISIÓN QUE MARCÓ SU CARRERA

Después del Mundial de Doha llegaron ofertas de diferentes estructuras europeas.

McNulty tenía opciones para incorporarse directamente a programas de máximo nivel.

Sin embargo, decidió no precipitarse.

En 2017 se convirtió en profesional con Rally Cycling, una estructura estadounidense que en ese momento competía fuera del WorldTour.

Fue una decisión deliberada.

Primero quería construir su carrera paso a paso.

Ese año ganó el Campeonato de Estados Unidos Sub-23 de Contrarreloj y terminó segundo en el Mundial Sub-23 de la misma especialidad.

En 2018 llegó su primer gran contacto con el WorldTour.

En el Tour de California terminó séptimo de la clasificación general y cuarto en una de las etapas más importantes de la carrera.

También comenzó a demostrar que no era solamente un especialista contra el reloj. Podía subir. Podía resistir. Podía disputar carreras por etapas.

2019: EL SALTO INTERNACIONAL

En 2019 consiguió su primera gran victoria profesional en Europa.

Ganó una etapa y la clasificación general del Giro di Sicilia.

Ese mismo año consiguió el bronce en el Campeonato Mundial Sub-23 de Contrarreloj.

Ya no era solamente una promesa estadounidense. Era un corredor preparado para dar el salto al máximo nivel.

Entonces llegó el UAE.

2020: EL INGRESO AL MUNDO DE POGAČAR

Para la temporada 2020, UAE Team Emirates anunció el fichaje de McNulty.Tenía apenas 21 años. La estructura emiratí veía en él una combinación poco común: capacidad para subir y una enorme calidad contra el reloj.

Desde entonces, su carrera quedó ligada a una de las estructuras más poderosas del ciclismo mundial y, posteriormente, a Tadej Pogačar.

En su primera temporada con UAE disputó el Giro de Italia.

Terminó 15.º en la clasificación general y consiguió resultados importantes en las etapas y contrarreloj.

Pero quizá lo más importante fue que comenzó a descubrir otro papel: el del corredor capaz de trabajar para un líder.

EL GREGARIO DE LUJO

McNulty se convirtió progresivamente en uno de los hombres de confianza de UAE Team Emirates.

En el Tour de Francia 2021 trabajó para Pogačar durante la conquista del segundo título del esloveno.

Aquello explica una parte importante de su carrera.

McNulty tenía condiciones para buscar sus propios resultados, pero también desarrolló una extraordinaria capacidad para sacrificarse por un líder.

Con el tiempo se convirtió en uno de los hombres que podían llevar el ritmo en la montaña, controlar fugas, proteger a Pogačar y aparecer en los momentos decisivos.

Su carrera no se construyó únicamente sobre victorias.

También sobre kilómetros de trabajo que pocas veces aparecen en las estadísticas.

2022: COMIENZA A GANAR COMO ESTRELLA

En 2022 obtuvo el Trofeo Calvià, la Faun-Ardèche Classic y una etapa de París-Niza.

La victoria en París-Niza fue particularmente importante porque significó su primer triunfo individual en el WorldTour.

Aquel día comprendió que podía competir y ganar al máximo nivel.

2023: EL GIRO DE ITALIA

En 2023 llegó otro capítulo importante.

McNulty ganó la etapa 15 del Giro de Italia.

Fue una victoria obtenida en un sprint de tres corredores frente a Ben Healy y Marco Frigo.

Además, conquistó nuevamente el Campeonato de Estados Unidos de Contrarreloj.

El chico que había empezado en los caminos de Phoenix ya estaba ganando etapas de una Gran Vuelta.

2024: SU AÑO DE CONSOLIDACIÓN

El año 2024 fue probablemente el más completo de su carrera hasta entonces.

Ganó la clasificación general de la Volta a la Comunitat Valenciana y una etapa.

Ganó una etapa del UAE Tour.

Ganó el Gran Premio Miguel Induráin.

Ganó una contrarreloj del Tour de Romandía.

Volvió a ser campeón estadounidense de contrarreloj.

Y ganó la contrarreloj inicial de la Vuelta a España, victoria que además le permitió vestir el jersey de líder.

También consiguió una victoria de etapa en la CRO Race y terminó tercero en París-Niza.

En los Juegos Olímpicos de París terminó quinto en la contrarreloj individual.

Es decir, McNulty ya era mucho más que un gregario.

Era un corredor capaz de ganar etapas, vueltas por etapas, clásicas y campeonatos nacionales.

2025: MONTREAL COMIENZA A SER SU CASA

Aquí aparece un detalle que hoy adquiere una dimensión casi cinematográfica.

En 2025 McNulty ganó el Grand Prix Cycliste de Montréal.

Lo hizo en un movimiento junto a Tadej Pogačar.

El esloveno, campeón mundial y líder del UAE, terminó cediéndole la victoria a su compañero como reconocimiento al trabajo que McNulty había realizado durante la temporada.

Ese mismo año ganó el Tour de Polonia. Ganó una etapa contrarreloj. Ganó el Tour de Luxemburgo. Ganó la CRO Race.

Volvió a demostrar que su perfil era extraordinariamente completo.

Montreal ya le pertenecía una vez.

Pero faltaba la carrera que realmente cambiaría su vida.

2026: EL AÑO DEL ARCOÍRIS

Antes de la prueba de ruta, McNulty terminó cuarto en la contrarreloj del Mundial de Montreal, a 12 segundos de la medalla de bronce.

No llegó al domingo como el principal favorito.

De hecho, Estados Unidos tenía una selección poderosa, pero el peso de la carrera parecía recaer sobre otros nombres.

Entonces ocurrió lo inesperado.

A 32 o 33 kilómetros de la meta, McNulty atacó.

El pelotón estaba exhausto después de más de 240 kilómetros de batalla.

Los favoritos habían gastado enormes cantidades de energía.

El estadounidense vio un momento de duda y se marchó.

Su ventaja llegó a rondar el minuto.

Después comenzó el sufrimiento.

La diferencia cayó.

Los perseguidores se acercaron.

Pero McNulty resistió.

En la última subida a Mont-Royal llegó prácticamente al límite.

Aun así siguió pedaleando.

Y cuando la persecución parecía tenerlo al alcance, volvió a abrir distancia.

Después de 273.4 kilómetros, Brandon McNulty cruzó solo la línea de meta.

Campeón mundial.

Michael Matthews ganó la plata.

Mathieu van der Poel obtuvo el bronce.

Y McNulty se convirtió en apenas el tercer estadounidense campeón mundial de ruta élite masculino, después de Greg LeMond y Lance Armstrong.

Estados Unidos había esperado 33 años desde el título de Armstrong en 1993.

UN CAMPEÓN SIN ESTRIDENCIAS

Hay algo particularmente interesante en McNulty.

Nunca ha construido su imagen alrededor de la polémica.

Es reservado.

Habla poco con los medios.

Su esposa Summer, también exciclista profesional, ha explicado que Brandon es una persona muy enfocada y extremadamente receptiva al trabajo de sus entrenadores.

Se conocieron cuando tenían alrededor de 15 años a través de amigos en común y posteriormente se casaron.

Fuera de la bicicleta llevan una vida relativamente privada.

Uno de sus pasatiempos es coleccionar vino.

Y cuando regresa a Phoenix todavía disfruta salir a montar en bicicleta de montaña, precisamente en los caminos donde comenzó todo.

EL CICLISTA QUE ESTADOS UNIDOS ESTABA ESPERANDO

El título de Montreal tiene una dimensión que va mucho más allá de Brandon McNulty.

Estados Unidos ha tenido grandes corredores en distintas épocas, pero el campeonato mundial élite masculino de ruta llevaba 33 años sin regresar al país.

Greg LeMond fue campeón en 1983 y 1989.

Lance Armstrong ganó en 1993.

Después pasaron más de tres décadas sin otro estadounidense en lo más alto del podio mundial de la ruta élite.

McNulty rompió esa espera.

Y lo hizo de una manera que encaja perfectamente con su trayectoria.

No ganó esperando.

No ganó por velocidad.

No ganó gracias a un sprint.

Ganó atacando.

Solo.

A más de 30 kilómetros de la meta.

Resistiendo cuando detrás venían algunos de los mejores corredores del planeta.

McNulty acumula 22 victorias profesionales según el perfil de UAE Team Emirates-XRG, incluyendo triunfos en Grandes Vueltas, clasificaciones generales, contrarrelojes y clásicas. Es un corredor completo, especialista contra el reloj y especialmente valioso en carreras por etapas y en funciones de apoyo.

Acaba de agregar la victoria más grande de todas.

El campeonato mundial.

DE AQUEL NIÑO EN EL DESIERTO AL ARCOÍRIS

Quizá la imagen más poderosa de la historia de Brandon McNulty no sea la de Montreal.

Quizá sea aquella de un niño de ocho años que se negó a regresar a casa porque había una subida demasiado difícil.

Su padre le había dicho que era mejor volver.

El niño dijo que no.

Quería subir.

Brandon McNulty no apareció de la nada.

Llevaba toda una vida subiendo aquella montaña.

En Montreal simplemente llegó a la cima.