Este viernes 25 de septiembre de 2026, en Montreal, Canadá, la ciclista gallega se convirtió en campeona del mundo júnior de ruta. Cuando terminó la carrera, Alejandra celebró con llanto mirando hacia el cielo.
En un día como este era imposible no recordar a su padre.
José Luis Neira Fontao falleció el 19 de agosto de 2022, a los 54 años. Era presidente del Club Ciclista Compostelano y una persona profundamente vinculada al ciclismo de formación en Santiago de Compostela. Había llegado al club años antes como padre de Daniel, el hermano mayor de Alejandra, y terminó dedicando buena parte de su vida a trabajar con los jóvenes ciclistas.
Fue monitor, dirigente y, sobre todo, un hombre que se involucró de manera desinteresada en el desarrollo de los niños que encontraban en una bicicleta una forma de vida.
“Empecé a montar en bici con 4 años por mi padre en el Club Ciclista Compostelano. Él falleció hace 4 años, pero todo lo que he conseguido ha sido gracias a él”, recordó la propia Alejandra este año, cuando fue anunciada como nueva integrante del Movistar Team.
Ahí está el origen de esta historia. Una niña de cuatro años. Un padre. Una bicicleta. Y una mano que la acompañó durante sus primeros pasos.
Antes incluso de competir formalmente, ya seguía los pasos de su hermano Daniel. La prensa gallega recuerda aquellas primeras pedaladas y cómo, siendo apenas una niña, comenzó a familiarizarse con la bicicleta hasta convertirse en una habitual de las competiciones infantiles.
Cuando en 2022 murió su padre. Alejandra tenía entonces 14 años.
La pérdida fue especialmente dolorosa porque José Luis no era solamente su padre. Era también parte de aquel mundo en el que ella había crecido. Era el hombre que la había acercado al ciclismo y, además, el presidente del club que había visto crecer deportivamente tanto a Alejandra como a su hermano.
Un año después, La Voz de Galicia relataba que, pese al golpe, Alejandra nunca contempló abandonar la bicicleta.
“En ningún momento me planteé dejarlo, porque forma parte de mi vida”, explicó entonces.
Cambió de club, incluso, porque continuar en el mismo entorno estaba demasiado ligado a los recuerdos y a la melancolía.
Hasta que este 25 de septiembre de 2026 llegó el día que probablemente su padre habría soñado ver.
Alejandra disputó el Campeonato del Mundo Júnior de ruta en Montreal.
La carrera fue brutal. El circuito de Mont-Royal hizo su trabajo y fue seleccionando poco a poco a las mejores. En los kilómetros decisivos quedaron cinco corredoras para jugarse el título.
Alejandra esperó. Resistió. Leyó la carrera. Y cuando llegó el momento, lanzó el sprint. Fue más rápida que todas. Campeona del Mundo.
Llegaron las lágrimas. El dedo apuntando al cielo.
Un gesto sencillo que lo dijo todo.
Cuatro años después de perder a su padre, la niña a la que él llevó por primera vez a montar en bicicleta acababa de convertirse en campeona mundial.
Hay algo todavía más especial. Este sábado 26 de septiembre, apenas un día después de que Alejandra conquistara el mundo en Montreal, más de 400 jóvenes ciclistas se reunirán en Santiago de Compostela para participar en la Mini-MTB Cidade de Santiago, una carrera que este año lleva el nombre de Memorial Luis Neira Fontao, en homenaje a su padre.
Mientras Alejandra celebra en Canadá el mayor triunfo de su carrera, en Santiago otros niños volverán a pedalear bajo el nombre del hombre que dedicó tantos años a enseñarles amar la bicicleta.
Es difícil imaginar un homenaje más bonito.








