César Macías Estrada completó este domingo su primera Vuelta a España y cerró una experiencia de 21 etapas que dejó números interesantes para el ciclista mexicano, particularmente en los embalajes, donde consiguió codearse con algunos de los velocistas más importantes del pelotón internacional.
El tapatío terminó la ronda española en el lugar 133 de la clasificación general, con un tiempo acumulado de 78 horas, 41 minutos y 41 segundos, a 4 horas, 48 minutos y 46 segundos del campeón Enric Mas. La clasificación oficial de La Vuelta confirma además que Macías fue uno de los 142 corredores que completaron la competencia.
Pero la posición final no cuenta toda la historia.
Macías, de apenas 22 años, llegó a España para disputar su primera gran vuelta y encontró su mejor versión precisamente cuando la carrera comenzó a cobrar factura al pelotón.
Su gran momento llegó en la segunda semana.
En la etapa 16, entre Cortegana y La Rábida, terminó décimo, metiéndose por primera vez entre los diez mejores de una etapa de una Gran Vuelta. Apenas 24 horas después, en la jornada 17 entre Dos Hermanas y Sevilla, volvió a meterse en la pelea y terminó octavo, nuevamente en un sprint masivo.
Fueron dos top-10 consecutivos que colocaron al mexicano cara a cara con los grandes velocistas de La Vuelta.
Y hay otro dato que habla de su capacidad para mantenerse en carrera: además de esos dos top-10, Macías consiguió un destacado puesto 27 en la octava etapa, disputada entre Puçol y Xeraco.
Su tarjeta de resultados muestra la exigencia que enfrentó: 181º en la primera etapa, 64º en la segunda, 159º en la cuarta, 126º en la quinta, 135º en la sexta, 138º en la séptima, 27º en la octava, 166º en la novena y 94º en la décima.
Después llegaron las etapas de montaña, donde el objetivo dejó de ser disputar los sprints y pasó a ser sobrevivir dentro de los tiempos establecidos. Macías fue 123º en la undécima, 141º en la duodécima, 118º en la decimotercera, 111º en la decimocuarta y 130º en la decimoquinta.
Y cuando volvieron las jornadas favorables para los velocistas, volvió a aparecer.
Décimo en la etapa 16.
Octavo en la 17.
Incluso en la complicada etapa 18, una contrarreloj individual de 32.1 kilómetros, consiguió terminar 101º, antes de afrontar las últimas jornadas de montaña.
El resultado adquiere mayor valor cuando se observa el contexto del Burgos-Burpellet-BH. El conjunto español partió con siete corredores y cerró la Vuelta con una presencia importante en la clasificación general: Mario Aparicio terminó 14º y José Manuel Díaz 31º, mientras que Clément Alleno fue 74º, José Luis Faura 77º, Sinuhé Fernández 116º y César Macías 133º. La clasificación oficial del último día registra a seis corredores del Burgos-Burpellet-BH entre los finalistas.
Macías, por lo tanto, no fue el hombre destinado a pelear la clasificación general dentro de su escuadra. Su misión era diferente: buscar oportunidades en los finales rápidos y aprender a sobrevivir en las jornadas de montaña para llegar con posibilidades a los días de sprint.
Y cumplió.
Dos top-10 en una primera Gran Vuelta, un octavo lugar como mejor resultado, un décimo puesto y un 27º lugar como sus mejores actuaciones, además de completar las 21 etapas.
Para un corredor que apenas está construyendo su nombre en el ciclismo profesional, la Vuelta no termina con el puesto 133.
En realidad, puede ser el punto de partida.
Macías llegó a España como uno de los nombres todavía desconocidos para buena parte del gran público internacional. Se va con dos top-10, experiencia frente a los mejores velocistas del mundo y la certeza de que puede competir en los escenarios más importantes del ciclismo.
Su primera Gran Vuelta ya tiene números.
Ahora le toca convertirlos en historia.








