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lunes 05 octubre 2026

JOSHUA TARLING, ENTRE EL DOLOR Y LA GLORIA: A POCO MÁS DE UNA SEMANA DE PERDER A SU HERMANO, SUBE AL PODIO DE LA VUELTA A ESPAÑA

agosto 23, 2026

Joshua Tarling llegó a la Vuelta a España cargando un dolor que ningún resultado deportivo puede borrar. Apenas había pasado poco más de una semana desde la muerte de su hermano menor, Finlay Tarling, también ciclista, ocurrida durante el Tour de Portugal. Sin embargo, fue el propio Joshua quien decidió volver a la bicicleta y ocupar su lugar en la salida de una de las grandes vueltas del ciclismo mundial.

El sábado, en Mónaco, el británico de 22 años se enfrentó a una contrarreloj de poco más de nueve kilómetros que abrió la Vuelta a España. No era una jornada cualquiera. Para Tarling significaba regresar a la competencia cuando todavía estaba asimilando la pérdida de su hermano. Su equipo, Netcompany INEOS Grenadiers, decidió respaldar su decisión y acompañarlo en un momento que trascendía por completo lo deportivo.

La respuesta llegó sobre la bicicleta. Tarling completó el recorrido con un tiempo extraordinario y durante algunos minutos se colocó como el corredor más rápido de la jornada. Finalmente, solamente Ethan Hayter y Tadej Pogačar consiguieron superar su registro. El británico terminó tercero y obtuvo el derecho a subir al podio para recibir la camiseta blanca que distingue al mejor joven de la carrera.

Fue entonces cuando el ciclismo volvió a ponerlo bajo los reflectores, precisamente cuando quizá hubiera preferido permanecer lejos de ellos. Apenas unos días después de despedir a su hermano, Joshua Tarling tuvo que subir nuevamente a un podio, esta vez ante miles de aficionados y frente a las cámaras de todo el mundo.

Desde el interior del equipo explicaron que la decisión de regresar había sido del propio Tarling. Geraint Thomas, integrante del equipo y una de las voces con mayor experiencia dentro del pelotón británico, explicó que Joshua quería volver con sus compañeros y hacer nuevamente cosas normales. Competir, entrenar, convivir con el equipo. Encontrar, quizá, una pequeña parte de la normalidad que el golpe recibido había hecho desaparecer.

Cuando llegó el momento de colocarse en la rampa de salida de Mónaco, sin embargo, la dimensión de lo ocurrido se hizo presente. Habían transcurrido apenas unos días desde la tragedia familiar. El silencio alrededor de Tarling reflejaba que aquella salida representaba mucho más que el comienzo de una carrera.

Once minutos después, el británico había cruzado la meta con el mejor tiempo provisional.

Después llegaron Hayter y Pogačar y lo desplazaron al tercer lugar, pero el resultado terminó adquiriendo un significado mucho mayor. Joshua Tarling había regresado a la competición en medio del duelo y había conseguido subir al podio de una gran vuelta.

No hay victoria que pueda compensar la pérdida de un hermano. Tampoco existe una carrera capaz de cerrar una herida semejante. Lo ocurrido en Mónaco no debe entenderse como una historia de superación simplificada ni como una obligación de transformar el dolor en triunfo.

Es, sencillamente, la historia de un joven ciclista que decidió pedalear mientras atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.

Y aquel podio, con la camiseta blanca sobre los hombros, terminó convirtiéndose en una imagen poderosa de la Vuelta a España: Joshua Tarling, todavía marcado por la ausencia de Finlay, volvió a colocarse sobre una bicicleta y encontró en ella una manera de seguir adelante.