La montaña volvió a dictar sentencia en el Tour de Francia 2026 y, una vez más, Tadej Pogačar dejó claro por qué porta el maillot amarillo. En la exigente décima etapa, con salida en Aurillac y llegada en Le Lioran, el esloveno firmó una exhibición de fuerza, inteligencia y determinación para conquistar una victoria que fortalece su liderato en la clasificación general.
Fue una jornada sin tregua. El recorrido, plagado de ascensos y constantes cambios de ritmo, convirtió cada kilómetro en una batalla. Desde los primeros ataques quedó claro que el pelotón no regalaría nada. La fuga buscó abrir camino, mientras el UAE Team Emirates mantuvo el control con una disciplina impecable, esperando el momento preciso para lanzar a su líder.
Ese instante llegó en las rampas finales. Pogačar aceleró con la autoridad de los campeones, primero alcanzando a Richard Carapaz y después dejándolo atrás con un cambio de ritmo demoledor. Ninguno de sus principales rivales pudo responder. Jonas Vingegaard intentó limitar pérdidas, mientras el resto de favoritos fue cediendo ante la potencia del esloveno.
Para el ciclismo mexicano, la etapa representó una nueva prueba de resistencia. Isaac del Toro luchó durante toda la jornada junto a los hombres fuertes de la clasificación general, pero el desgaste de las montañas terminó pasándole factura en los kilómetros decisivos. Aun así, el joven mexicano volvió a demostrar que pertenece al selecto grupo de corredores capaces de pelear entre la élite del Tour y continúa escribiendo una historia que ilusiona a toda una afición.
El ambiente en las carreteras francesas fue espectacular. Miles de aficionados, aprovechando la celebración del Día Nacional de Francia, abarrotaron cada ascenso para empujar con sus gritos a los protagonistas. Entre banderas, bengalas y un calor sofocante, el Tour ofreció otra de esas jornadas que quedan grabadas en la memoria de los amantes del ciclismo.
Con esta actuación, Pogačar envía un mensaje contundente: no está dispuesto a ceder un solo centímetro en la lucha por conquistar un nuevo Tour de Francia. La carrera apenas entra en su segunda semana, pero cada pedalazo del campeón transmite la sensación de que, para destronarlo, hará falta mucho más que un ataque. Hará falta una hazaña.







