Pola de Laviana, Asturias, convirtió el regreso de Benjamín Noval en una celebración que trascendió el ámbito deportivo. El ciclista asturiano, de apenas 17 años, volvió a su localidad natal después de conquistar en Montreal los títulos mundiales júnior de contrarreloj y ruta, un doblete que, según la UCI, solamente había conseguido anteriormente Remco Evenepoel.
La primera muestra del recibimiento se produjo el sábado 26 de septiembre, cuando Noval aterrizó en Asturias después del largo viaje desde Montreal. En el aeropuerto lo esperaban familiares y amigos, que acudieron para celebrar con él las dos medallas de oro obtenidas en Canadá. El corredor llegó alrededor de las cinco de la tarde y permaneció en Laviana hasta el miércoles, antes de desplazarse a Eslovenia para disputar el Campeonato de Europa júnior.
Pero el verdadero reconocimiento se trasladó a las calles de Pola de Laviana, donde Noval pasó a convertirse en una auténtica celebridad local.
El diario deportivo AS realizó el lunes una visita a la localidad y describió el ambiente que rodea al nuevo campeón mundial. De acuerdo con el periódico, vecinos de distintas edades lo detienen por las calles para felicitarlo; algunas mujeres mayores incluso lo abrazan y le pellizcan las mejillas como si fuera un nieto, mientras que niños salen del colegio para pedirle autógrafos. Algunos, sin llevar papel o una libreta, llegaron a pedirle que firmara directamente sobre sus piernas con marcador permanente.
Durante el encuentro con AS, Noval mostró sus dos medallas de oro y el maillot arcoíris que utilizará como campeón mundial. El medio madrileño destacó además que el ciclista estuvo acompañado por su familia y por sus paisanos, en un ambiente que refleja la dimensión que alcanzó su triunfo dentro de una población pequeña.
La celebración comenzó incluso antes de su regreso. Radiotelevisión del Principado de Asturias, RTPA, informó que durante la prueba de ruta los habitantes de Pola de Laviana se reunieron alrededor de una pantalla para seguir la competencia y presenciar el segundo triunfo mundialista de su vecino. El medio señaló que la localidad ya se preparaba entonces para recibir al corredor.
El lunes 28 de septiembre llegó otro momento importante: Noval protagonizó un acto público enPola de LaenPola de Lavianaa de lo ocurrido en Montreal. RTPA informó que el corredor se presentó con el maillot arcoíris elaborado por su equipo, MMR Academy, y analizó sus dos victorias mundiales antes de emprender viaje hacia Eslovenia.
La Nueva España también dedicó cobertura al regreso del ciclista. El periódico asturiano repPoPola de Lavianació sus dos medallas de oro en su localidad natal durante una rueda de prensa, donde habló de cómo había asimilado el éxito, de sus posibilidades en Montreal y de sus próximos objetivos.
El portal especializado Ciclismo en Asturias publicó igualmente información sobre la presencia de Noval en Pola de Lavianaa y difundió la rueda de prensa que ofreció el 28 de septiembre después de sus victorias en Montreal.
Otro medio que puso el foco en la localidad fue The Objective, que describió a Pola de Laviana como una población de poco más de 8 mil habitantes que se volcó con su joven campeón. El reportaje contextualizó además la importancia de Noval para la identidad deportiva de la localidad asturiana.
El recibimiento, por lo que muestran las diferentes coberturas, no se limitó a una ceremonia protocolaria. La celebración comenzó con vecinos siguiendo la carrera en una pantalla pública, continuó con el regreso del campeón junto a familiares y amigos y se prolongó durante los días posteriores con actos públicos, encuentros con medios y muestras espontáneas de afecto de los habitantes.
El fenómeno tiene además una dimensión especial. Noval no regresó simplemente como ganador de una prueba: volvió a casa como doble campeón mundial júnior, con dos medallas de oro y el maillot arcoíris, después de convertirse en el segundo corredor en la historia en ganar la contrarreloj y la ruta de la misma edición mundialista, después de Evenepoel.
Así, Pola de Laviana, una localidad asturiana de poco más de 8 mil habitantes, ha convertido el regreso de uno de sus vecinos más jóvenes en un acontecimiento que combina orgullo comunitario, reconocimiento deportivo y una celebración espontánea en las calles.








