Cada vez que Isaac del Toro cruza la meta entre los mejores del Tour de Francia, la pregunta aparece de inmediato: ¿por qué no pelea por ganar la carrera? La respuesta no tiene que ver con falta de talento. Tiene que ver con cómo funciona el ciclismo profesional.
A diferencia de deportes como el tenis o el atletismo, en el Tour de Francia nadie compite completamente solo. Cada escuadra está integrada por ocho corredores que trabajan bajo una estrategia común. Aunque todos llevan el mismo uniforme, no todos persiguen el mismo objetivo.
Dentro de un equipo existen distintos papeles. Hay especialistas para proteger al líder del viento, otros para perseguir fugas, algunos para controlar el ritmo del pelotón y los escaladores que lo acompañan en las montañas. Todos sacrifican sus propias posibilidades para que un solo hombre tenga las mejores opciones de ganar la clasificación general.
En el UAE Team Emirates-XRG ese hombre se llama Tadej Pogačar. El esloveno llegó al Tour como el líder absoluto del equipo y toda la estructura está diseñada para llevarlo de amarillo hasta París. Isaac del Toro forma parte de ese proyecto y es uno de sus hombres más importantes en la montaña. Isaac del Toro y Tadej Pogačar integran la misma formación, cuyo objetivo principal es conquistar el Tour con el campeón esloveno.
Puede parecer extraño para quien apenas descubre este deporte. Si Isaac tiene piernas para ganar una etapa o incluso seguir el ritmo de los favoritos, ¿por qué no atacar y buscar el liderato?
La respuesta es sencilla: porque estaría perjudicando a su propio equipo.
Sería como si en una empresa dos empleados compitieran por el mismo ascenso mientras ambos fueron contratados para ayudar a un solo director. O como si un defensa decidiera abandonar su posición para buscar goles, dejando solo al delantero estrella. En el ciclismo, romper la estrategia colectiva suele significar perder la carrera.
Eso no significa que Isaac no tenga calidad para aspirar al Tour en el futuro. Al contrario. Sus actuaciones demuestran que posee condiciones extraordinarias: escala con los mejores, desciende con gran seguridad y responde en los momentos decisivos. Precisamente por eso el UAE lo eligió como uno de los principales escuderos de Pogačar.
¿Podría entonces ganar este mismo Tour?
Sí, pero tendría que cambiar por completo el panorama de la carrera.
Si Pogačar sufriera una caída que lo obligara a abandonar, perdiera una enorme cantidad de tiempo por un accidente, una enfermedad o cualquier circunstancia que lo sacara de la pelea por el título, el equipo podría reorganizar su estrategia y convertir a Isaac en su nuevo líder. En ese escenario, todos sus compañeros comenzarían a trabajar para proteger al mexicano y ayudarlo a buscar el maillot amarillo.
Mientras Pogačar siga siendo el hombre con mayores posibilidades de ganar el Tour, la misión de Isaac será otra: cuidarlo, acompañarlo y, cuando sea posible, aprovechar oportunidades para buscar triunfos de etapa o buenos resultados que no comprometan el objetivo principal del equipo. Esa es la esencia del ciclismo profesional.
Por eso, cuando vemos a Isaac esperar a Pogačar, marcar el paso en la montaña o renunciar a un ataque propio, no está perdiendo una oportunidad. Está cumpliendo a la perfección el trabajo para el que fue designado.
Y, paradójicamente, esa capacidad para sacrificarse por un líder es una de las razones por las que muchos especialistas creen que algún día podrá convertirse en uno.







