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miércoles 02 septiembre 2026

TADEJ POGAČAR ARRASA EN ANDORRA Y LANZA UN GOLPE DE AUTORIDAD EN LA VUELTA A ESPAÑA

agosto 25, 2026

Andorra volvió a convertirse en territorio de leyenda. En apenas 104.8 kilómetros, la cuarta etapa de la Vuelta a España 2026 dejó una imagen que puede marcar el rumbo de toda la carrera: Tadej Pogačar atacando cuando todavía faltaban más de 50 kilómetros para la meta y alejándose de todos con una autoridad brutal.

No fue un ataque para probar.

Fue un ataque para ganar.

El esloveno esperó el momento exacto en la Collada de Beixalís. La montaña comenzó a endurecerse, las piernas de los rivales empezaron a pesar y entonces Pogačar hizo lo que solamente los grandes campeones pueden hacer: aceleró cuando todavía quedaba una eternidad de carrera por delante.

El pelotón se rompió.

Felix Gall intentó responder. Fue valiente, pero la fuerza del líder era otra. Pogačar se levantó sobre los pedales y abrió el hueco con una facilidad que estremeció a la carrera. Cada pedalada parecía una sentencia.

Atrás quedaron los hombres que habían llegado con la esperanza de discutirle la Vuelta.

Delante estaba solamente la montaña.

Y Pogačar.

La jornada, diseñada como una corta pero feroz batalla por los Pirineos, tenía tres puertos de primera categoría y un desnivel capaz de castigar incluso a los corredores más fuertes. Pero el esloveno convirtió aquella dificultad en un escenario para exhibirse.

Después del ataque, la carrera adquirió otro rostro. Pogačar descendió, volvió a escalar y continuó ampliando la diferencia. Mientras sus perseguidores intentaban organizarse, el líder rodaba solo, concentrado, elegante, implacable.

En el Coll d’Ordino la diferencia creció todavía más.

Ya no era una persecución.

Era una demostración.

Los kilómetros finales hacia La Comella fueron el desfile de un corredor que parecía tener una marcha reservada únicamente para él. Detrás, los favoritos peleaban por minimizar daños. Delante, Pogačar avanzaba hacia Andorra la Vella con la tranquilidad de quien sabe que acaba de romper la carrera.

La meta apareció después de una jornada que comenzó con dudas y terminó con una certeza.

Pogačar está dispuesto a mandar.

El triunfo fue contundente, en solitario y con una diferencia cercana a los tres minutos sobre sus perseguidores. Pero más importante que el tiempo fue el mensaje: cuando decidió atacar, nadie pudo seguirlo.

La Vuelta apenas comienza, pero Andorra ya puede haber dejado una de sus imágenes más poderosas.

Después de la granizada que obligó a cancelar la tercera etapa, la carrera necesitaba una respuesta. Pogačar la dio sobre la bicicleta.

No habló.

Atacó.

No esperó a los últimos kilómetros.

Se marchó cuando faltaban más de 50 kilómetros.

Y cuando el resto quiso reaccionar, el campeón ya estaba demasiado lejos.

En las montañas de Andorra, Tadej Pogačar no solamente ganó la cuarta etapa.

Puso la Vuelta a España a sus pies.